Las cinco razones que explican el ‘milagro’ de Inditex

17/06/2015

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Hay sedes de grandes multinacionales que transmiten de inmediato el glamour del dinero o el aroma del poder. Abundan en Nueva York, Singapur o Shanghái. Incluso en Madrid o Barcelona, con sus Torres Kio y su edificio Agbar. Pero la empresa no financiera más grande de España decidió hace décadas instalarse en un insípido polígono empresarial de Arteixo, a las afueras de A Coruña. Inditex, que vale casi 92.000 millones en Bolsa (en el selecto Ibex 35 sólo la supera el Santander) nunca ha necesitado aparentar ser grande porque casi siempre lo ha sido.

Que Pablo Isla, el ejecutivo mejor pagado de este país, tenga su despacho con vistas a factorías vecinas, camiones de carga y carreteras de tránsito, trasluce la filosofía que impera en el gigante textil desde que Amancio Ortega la engendró como una tienda de batas en A Coruña. Inditex no creó una fórmula empresarial de éxito única para exponerla y sacar pecho en foros de postín, sino para ganar dinero. Sólo para eso, que es mucho.Zara

A juzgar por la manera en que ha capeado la crisis y el ritmo de ventas con el que ha iniciado el año (con aumentos de dos dígitos), es evidente que la receta que ideó Ortega seguirá figurando en los temarios de las escuelas de negocios. Estas son cinco de las razones (hay muchas más) que explican de un vistazo el milagro de Inditex.

1. Logística. Inditex no sólo es una firma de moda: es un gigante de la logística. Tras los escaparates, la empresa juega con dos herramientas coordinadas al milímetro: un sistema de transmisión deinformación en tiempo real y una plataforma de transporte eficaz. Cada vez que un cliente compra una prenda en Caracas, Sevilla o Kuala Lumpur, los datos de la transacción viajan en el acto hasta la base de Arteixo. Este método permite a la compañía fabricar a demanda y lo más importante: no necesita apenas stock. Inditex produce lo que más se vende y deja de producir lo que no engancha a los usuarios. Así se reducen drásticamente los gastos de almacenamiento y se esquiva el riesgo de fabricar grandes colecciones que no gusten y acaben malvendidas. A la producción sujeta a la demanda se suma un sistema de transporte capaz de mover una prenda de una a otra punta del planeta en cuestión de horas.

2. Moda. De nada sirve el desarrollo logístico si los diseños no atraen. De poco vale contar con potentes servidores informáticos, y con camiones, barcos y aviones listos para transportar, si no hay prendas que vender. Desde su origen, Inditex se afanó en crear prendas que gustaran a un amplio abanico de clientes. Moda para todos los públicos. Un proceso de democratización que ha llenado millones de armarios con prensas de Zara, Pull&Bear o Massimo Dutti; y las arcas de la multinacional con miles de millones de divisas ingresadas en medio mundo.

3. Marca. Inditex ha logrado un equilibrio muy complicado: que sus firmas tengan una buena imagen de marca -sobre todo Zara- pese a sus ajustados precios. Un traje de Zara compite sin complejos con otro de Armani en los armarios de cualquier directivo. Y las tiendas de la cadena estrella del grupo comparten acera con los grandes de la alta costura. Cualquiera que pasee por la Quinta Avenida de Nueva York o algún centro comercial exclusivo de Bangkok puede dar fe de ello.

4. Equipo. Los cuarteles generales de Arteixo son un hervidero en días laborales que para algunos departamentos duran 24 horas. Modistos con estilismos imposibles conviven con costureras, planchadoras, expertos en márketing con traje de la casa, carretilleros, embaladores y camioneros. Un ejército comandado por un directivo (Pablo Isla) poco dado a exponerse a los flashes, ni al papel salmón ni couché, cuyo sueldo anual está más cerca de los 10 que de los cinco millones de euros, pero que se pasea como uno más por los bajos del edificio, donde se agrupan tiendas piloto, laboratorios de escaparates y platós de fotografía publicitaria. Para implicar a la plantilla, este año la empresa aprobó un bonus del que podrían beneficiarse hasta 70.000 empleados si se logran las metas prefijadas de ventas y beneficios.

5. Internacionalización. El dicho “nunca hay que poner todos los huevos en la misma cesta” es tan antiguo como efectivo en el mundo de la empresa. Y en Inditex se aplica sin prejuicios junto a las enseñanzas más vanguardistas de las escuelas de negocios. El grupo tiene más de 6.300 tiendas repartidas en casi 90 mercados. Cuenta con 128.000 empleados en todo el mundo y unos 1.600 proveedores. La diversificación geográfica ha permitido a la multinacional hacer caja en los cuatro puntos cardinales. Y lo más importante: compensar con el repunte de ventas en los mercados que florecen la caída de facturación en los países donde pastan vacas flacas. Ese reparto explica por qué la empresa con sede en un polígono sin glamour ha superado la doble recesión española sin inmutarse.

Fuente:http://www.elmundo.es/economia/2015/06/10/55782ecfca47415f128b457b.html

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