Una de cada tres empresas murcianas recurre ya a la facturación electrónica.

15/02/2018

El empleo de este sistema contable en el tejido económico de la Región se ha multiplicado por siete desde 2015.

Un tercio de las compañías y pymes de la Región envían ya facturas electrónicas a otras firmas o administraciones públicas. Así lo refleja la encuesta sobre el uso de tecnologías de la comunicación elaborada en 2017 por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Solo dos años atrás, la economía murciana estaba a la cola del país. Apenas siete de cada cien de sus empresas las emitían, menos de la mitad que la media nacional. Actualmente Murcia supera a Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía, País Vasco y Castilla-La Mancha en cuanto a implantación de este sistema de gestión contable.profe murciano

El revulsivo se produjo el 15 de enero de 2015, cuando entró en vigor la obligación de facturar por vía electrónica a proveedores de instituciones y sociedades públicas, empresas de telecomunicaciones, entidades financieras y aseguradoras, así como las compañías de suministro de agua, gas y electricidad; también aquellas firmas comerciales, agencias de viajes y empresas de transporte de viajeros que venden a través de internet.

De estar a la cola de España hace tres años, Murcia supera ya en porcentaje a Madrid, Valencia, Andalucía y País Vasco En solo un ‘pen drive’ pueden caber cuatro veces más facturas que en una sala repleta de ficheros.

La medida ha septuplicado el uso de facturas electrónicas desde entonces. El pasado año, el 37,4% de las empresas murcianas empleaban ese sistema, según el INE (en 2016 eran el 29,1% y en 2015, tan solo el 6,9%). La media nacional está en el 37,8%. Las comunidades más aventajadas son Canarias y Extremadura, con el 44%. Por encima del 40% les siguen Castilla y León, Galicia, La Rioja y Navarra. La región más rezagada es Asturias, con el 30,4%.
Las empresas murcianas relacionadas con la construcción son las más avanzadas en cuanto a contabilidad digitalizada, con un 61%. Las industrias, en cambio, no se han desperezado lo suficiente, con solo 31% de implantación, aunque sí las firmas del sector servicios, con el 36,6%.

Pero queda mucho por recorrer, no solo en cuando a extensión en el uso de facturas electrónicas, sino también en la frecuencia: solo el 6,3% de las compañías y pymes de la Región procesan más del 50% de su facturación por vía electrónica.

 

La factura es un elemento fundamental desde el punto de vista contable y fiscal. No solo permite justificar gastos e ingresos, sino que afecta directamente a numerosos procesos del negocio, como tramitación de pedidos, gestión logística, tesorería, contabilización de operaciones, reclamaciones de clientes, gestión de cuentas a cobrar o preparación de declaraciones tributarias, entre otros.

La implantación de su versión electrónica puede resultar compleja para las pymes, pero presenta importantes ventajas y ahorros. Al ahorro de los gastos de emisión (papel, tinta y electricidad), de envío (sobres, sellos, franqueos, mensajeros…) y de almacenamiento se une la agilización del papeleo y del cobro, ya que se puede obtener una importante automatización de procesos si se integra con los programas de gestión empresarial existentes.

Un estudio del grupo Seres, que incluye la amortización de equipos informáticos y ‘software’ de gestión más gastos de línea ADSL, personal y almacenamiento, cifra el coste medio de procesar, clasificar y almacenar una factura recibida en 2,27 euros si va en formato electrónico, frente a los 7,22 euros si es en papel. Por su parte, el coste medio de emisión de una factura es de 1,64 euros en formato electrónico y de 4,45 euros en papel. Si se gestionara una media de 30 facturas mensuales, el ahorro anual oscilaría entre 1.000 y 1.800 euros. La cifra puede ascender a muchos miles de euros si se tiene un amplio volumen de pedidos y ventas (repuestos, prendas de vestir, alimentos, aparatos electrónicos, billetes de viaje…) o un gran numero de usuarios.

Otro ahorro destacable es el espacio físico necesario para almacenar facturas. En un ‘pen drive’ de solo dos centímetros se pueden guardar en formato electrónico cuatro veces más facturas de las que se acumularían en papel dentro de una habitación. De ese modo se puede optimizar al máximo el espacio de una oficina y hacer innecesaria su ampliación.

El grupo Seres cifra en casi 120 millones el número de facturas electrónicas que se emiten cada año en España a empresas, administraciones y consumidores, con un crecimiento del 25% anual. El ahorro en gestión alcanza los 920 millones de euros y las 500.000 horas de trabajo reiterativo e improductivo para los departamentos administrativos. El impacto ambiental se traduce en más de 6.600 pinos que no necesitan ser talados para convertirse en papel.

 

Se suelen confundir los conceptos de factura digital y factura electrónica. La primera consiste en archivos PDF o facturas de papel escaneadas (el 71% de las empresas murcianas recurren a ello, según el INE). Sin embargo, la segunda tiene validez legal, en tanto que va rubricada con certificado digital. Hay entidades que lo facilitan de forma gratuita y las hay que cobran por tiempo de uso del certificado o por número de facturas firmadas.

El listado de autoridades certificadoras se puede consultar en la web de la Agencia Tributaria (AEAT). Existen numerosos programas para gestionar facturación electrónica o validar documentos digitales. La AEAT ofrece ‘software’ para ambos casos: Facturae y Profirma. No existe un formato único para la factura electrónica. Pueden usarse XML, PDF, HTML, DOC, XLS, JPEG, GIF o TXT, entre otros. Hacienda, por ejemplo, usa XML bajo una estructura determinada por su programa Facturae. Debe tenerse muy en cuenta que, para facturar a un cliente habitual de forma electrónica, hay que pactar el formato que se va a emplear.

Se pueden imprimir las facturas electrónicas siempre que sea bajo el formato PDF-417, que incluye en los documentos un código en nube de puntos para su identificación y validación. Hay programas informáticos creados para ese fin. Al mismo tiempo, si la empresa desea almacenar en formato digital las facturas recibidas en papel, debe emplear un ‘software’ y escáner OCR homologados por la Agencia Tributaria.

Pero también existe la posibilidad de no necesitar un sello digital para la emisión de facturas electrónicas. La empresa puede recurrir a un tercero con su propio certificado a cambio de un pago por documento emitido. Éste suele exigir un mínimo de facturación para prestar el servicio. De forma adicional ofrece una plataforma que realiza el envío, almacenamiento y custodia de las facturas.

Fuente:http://www.laverdad.es/economia/empresas/tres-empresas-murcianas-20180115083715-nt.html

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